Sopla viento frío, que encoje mi alma,
la niebla que alimenta mi miedo.
Sus piernas, cansadas, ausentes.
Cansada, perdida su mente;
quizás en casa, sentada en su hamaca, o
más lejos, entre aromas de encina y alcornoque,
en aquella casa, ahora en lienzo.
Llueve sobre mojado, no hay descanso para
el que manda más retos; llueve en barro,
sobre la calle de antíguos guijarros.
Su rostro ha cambiado, su voz cansada,ausente.
Cansada, anclada en el mar de su mente;
o en llantos, por que ella si amaba; en sus pequeños
ojos lágrimas a la partida.
No hay canto, la pena es silencio,
hay llantos que rompen intentos,
hay vida a eso me aferro,
hay lucha que no temo.Siempre estarás en mi corazón abuela.

