Temor a la oscuridad, a dormir con la luz encendida, me sobrevuelas cada noche, cada noche veo la misma película.
Llévame espíritu de la calma, dame un lugar en tu mundo, que hoy anhelo. Cogido de la mano del recuerdo me arrastro por los senderos, tropiezo con su belleza, me enredo con su pelo.
Llévame hada del sueño, que en tu territorio no abundan los colores ni reflejos de espejos.
Me tomado la pastilla del tiempo, que no me hace efecto. salgo al balcón, el calor y el ruido
del silencio, donde abundas en la brisa,
perfume de pañuelo.
Llévame aire fiero,que soplas en los pinares lóbregos
Hemos sido hechos de sentimientos. Nuestro corazón, comparte momentos buenos, felices, agradables..., y también comparte momentos más silenciosos, tristes, amargos.
Me llena de orgullo recordar mi infancia, aunque mejor podría decir que me llena de orgullo recordar toda mi vida si vuelvo la cabeza hacia el camino andado. Una de las cosas que mayor satisfacción me producen es recordar cada momento que mi familia me ha aportado. Ahora me he convertido en algo más aspero y práctico, algo de lo que no me siento nada orgulloso, algo que me devora, como la vida misma.
Es ahora, y como será siempre, como no puedo evitar emocionarme al escuchar "El abuelo Víctor". El abuelo Víctor es una canción de Víctor Manuel, dedicada a su abuelo. Fue una de sus primeras canciones. Mi padre era y es gran admirador de Víctor Manuel, fue su música.
De pequeño siempre encontraba sus cintas, oía tararear a mi padre sus canciones; fue así como también comencé a contagiarme de su música. Todas estas canciones hoy me transportan a un pasado alegre, a una infancia plena, a una familia reunida.
"El abuelo Víctor" es una canción para mi algo más significativa que el resto. Sé que llegará un día en que no pueda oírla, ya que el dolor no me dejará. Su letra va a recordarme a mi padre, a su amor, a su lucha "para arrancar el negro carbón" o como también escriben otros, para buscar el maldito dorado. "Carbón" que le ha robado sus años, su salud en gran parte. Las lágrimas no podrán empañar el recuerdo en aquel Renault 12, buscando siempre el mejor plan para que el fin de semana fuera más corto, más aun después de algunas horas de trabajo, empañar alguna canción de aquella cassette a la que dábamos varias vueltas.
Mi gran deseo es que algún día no muy lejano, alguien pequeño le llame "abuelo" y que éste alguien sea afortunado de escuchar junto a mi padre "El abuelo Víctor".